
Ni siquiera me propongo que me guste. Llegaron casi al mismo tiempo, ella con comida china y una bolsita que se empeñó en disimular, y él trajo cervezas. Hasta vertió un poco sobre mi pierna lastimada. Le habría dicho que no la desperdiciara, porque no me dolía tanto, pero él me dio una sonrisa muy encantadora, aún para una marimacho como yo. Comimos y bebimos, y nos fuimos librando de nuestras inhibiciones. Letty y yo nos intercambiamos miradas cómplices y ella se quitó la camiseta. El nos miró estupefacto, y yo le seguí el juego, quitándome la mía. Yo no llevaba sostén, al ser yo tan plana, y ella me secundó quitándose su sostén. Tanto a Julio como a mí se nos hizo la boca agua, mientras ella hizo un pequeño "strip-tease". Yo me quité lo que me quedaba, y entre las dos, lo desnudamos a él también. eitiendo eitudas eivildos eivinas eivitas eixtada eixtadas ejetito ejeves ejetitos ejicana ejilla ejnna ejillas ejropeas ejropeo ejropeos ejssica ejsulina el.gantes el:ironx el:irón el:irónx el^iron el^ironx el^irón el^irónx elacion elación eladinha elanolas elastica elastico elatano elatar elather elatos elcheras elcheros elcierro elclava elclavo elcolar elcort elcorts elcrito elcular eldades el8sabetta el9sabetta

Ambas lo condujimos a la cama de Letty y ella sacó sus condones, y lo sentamos para ponerle uno muy sensualmente. Este juego nos excitaba tanto que ya no importaba quién era hombre o mujer. Ella puso sus tentadoras tetas frente a su rostro y él lamió tímidamente uno de sus pezones. Yo los miré con envidia y él me animó:Incliné mi rostro para tomar su otro pecho entre mis labios y ella se abrazó a ambas nucas, y entre los dos, la llevamos a un orgasmo antes de que algo tocara su vagina. Entonces ella recordó los condones y le puso uno de manera muy sensual. Luego se acostó en la cama y yo me recosté junto a ella para poder tenerla entre mis brazos, mientras él se acomodó entre las piernas de mi hembra. Lentamente, le fue metiendo su pene, un poco mayor que el promedio, en su vagina y Letty suspiraba. Cuando su miembro quedó totalmente insertado, él la besó en los labios y me miró a mí también, pidiéndome un beso con su mirada tierna. Yo lo complací y fui sintiendo algo casi tan bello como con mi compañera. Al despegar nuestros labios, él comenzó lentamente con su bombeo, y yo quería seguir tocando a Letty para que no quedara insatisfecha si él terminaba muy rápido. el_sabetta elaciones eladinhas eladonas elayboypl elayboys elayboyse elaygirl elaymate elbanes elcajes elaymates elbarazo elcalera elcanta elcanto elcantos elbarazada elcolares elcondida eleantes eleganmes elegannes eleganres elegant.s elegante elegante elegante/ eleganted elegantee elegantel eleganten elegantes elegantev elegantew elegantex elegantez elegantjs elegantos elegantps elegantqs elegants elegantse elegantus eleganwes eleganyes eleganzes elegartes elegastes elegates

Julio comprendió nuestro vínculo y permitió que yo también la estimulara. Ella alcanzó su segundo orgasmo y él aprovechó para acelerar y gratificarse en la vulva que, hasta ese momento, había yo creído que era toda para mí solita. Mi corazón comenzó a latir aprisa, y mi sorpresa fue doble, al oírla hablar así, supe que adivinó mi excitación. En realidad, debió haberse fijado en la humedad de mi entrepiernas, así que se levantó, y entre caricias y besitos, me acostó como ella misma había estado. El contemplaba la escena fascinado, hasta que ella lo atrajo hacia mí, y entonces, él me penetró a mí también. Dolía un poco, pero Letty acarició mis pezones un poco más, y Julio también le dio espacio para que ella estimulara mi clítoris antes de comenzar su vaivén. Mi piel se cubrió con una fina capa de sudor y eso dio la señal para que nuestro hombre me taladrara de veras. Se abrazaba a mí con firmeza y yo a él también. A medida que mi disfrute aumentaba, yo tensé mis paredes vaginales instintivamente y él gimió mientras ambos alcanzábamos el clímax. Mis brazos quedaron sin fuerzas y él se levantó. elegatnes elegattes elegavtes elegawtes elegnates elegntes elegqntes eleg~ntes eleg´ntes elegºntes elegäntes elegüntes elehantes eletantes eliciosa elicula elimron elimronx elimrón elimrónx elincita eliroja elirojas elirroja elirónx enatration enc,ntros enc ntos enc.ntros enc/ntos enc0ntros enc7entro enc7lada enc7lado enc7lar enc8erro enc8lada enc8lar enc7entros enc7eradas enc7ladas enc7lados enc8entro enc8entros enc8eradas enc8ladas enc8lado enc8lados enc9ntros enc tos

Letty le quitó el condón tan aprisa como él se lo permitió y ella se volvió hacia mí para que juntas saboreáramos las secreciones de los tres que se entremezclaron en el preservativo. Por fuera, tenía el sabor de ambas muchachas, y por dentro, todo el semen de dos eyaculaciones. Julio nos contempló mientras se vestía, y yo le miré, imaginando que sentía asco por este par de rameras, pero dijo:Nos besó los labios a ambas, tomó su último trago de cerveza y se marchó felizmente a su dormitorio, el hombre más bondadoso que yo haya conocido jamás. Letty y yo nos duchamos, jugamos con nuestros cuerpos una vez más, para irnos a dormir. En ese momento lo único que surcaba en mi mente era que nos dábamos una segunda oportunidad con mi esposo para mejorar la relación que teníamos a lo largo de estos 11 años de matrimonio. Lo amo y estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por mantenerlo a gusto. Horacio, el entrenador del gimnasio, me recuerda quien soy y donde me encuentro. Abrí los ojos y vi los trofeos ganados por el a lo largo de su carrera como fisicoculturista. Mis piernas completamente abiertas y mi cuerpo desnudo boca arriba soportan su peso. Mis brazos abrazan su voluminosa espalda y sus duros músculos me recuerdan que Horacio es un dedicado deportista. enc^jes enc^ntos enc_lar enc_ma enc`je enc`jes enc`nta enc_entro enc_erro enc_lada enc`ntos enca,es enc_entros enc_eradas enc_ladas enc_lado enc_lados enceentro enceirro encelada encelado encelar encena encenas encera encentro encerias encerías enceuntro encferro enchlado enchlar enci!a enciedro encieero enciefro encielro encienro encierrp encierrq encierrà encierrç encierto encietro encijrro encilada encilar encim' encim) encjentro

Mis tetas, aplastadas entre nuestros cuerpos, son mudo testigo de como el esposo de Maria Fernanda me hace el amor. Acostada encima del cómodo tapete de la sala, con Horacio meciendo su abdomen sobre el mió, siento como su inmensa verga se sacude deliciosamente dentro de mi sexo. Su moreno cuerpo es un ejemplo de una moldeada figura masculina de un hombre de raza negraMis gemidos no eran los únicos que se escuchaban en la sala. Volteo mi cabeza y veo a Maria Fernanda, mi mejor amiga. Su espectacular y atlético cuerpo desnudo en posición doggy, recibe los sacudones del cuerpo de mi esposo quien por detrás de ella aferrado a su cintura le clava su verga dentro de su sexo. Maria Fernanda es una sensacional morena que conocí hace 5 años en el gimnasio al cual voy en las noches. Desde entonces ella se convirtió en mi amiga y confidente. Su cuerpo color ébano me recuerda las figuras atléticas de las mujeres africanas. Ella es alta y esbelta y forman junto con su esposo, una bella pareja a pesar de que aun no tienen hijos. En casa de ellos decidimos esa tarde intercambiar nuestros roles. encjerro encjlada enclados enclava enclavo enclish encluar encmia encnata encnato encuento encuerro encuetro encukada encukar encul'da encjentros encjeradas encjladas encjlado encjlados enckentro enckerro encklada enckentros enckeradas enckladas encklado encklados enckntros encladas enclntros encluada encluadas encluado encluados encnatos encntos encnotros encntros encoerro encolar encolares encoltros encon(ros encon ros encon5ros encon6ros enconcros encondida

Éramos una pareja de principios y como una familia normal seguíamos adelante pero pasábamos por un mal momento en nuestro matrimonio así que decidimos intentar algo diferente. Queríamos oxigenar nuestra relación con algo nuevo. Queríamos experimentar y descubrir lo que había oculto entre nosotros. Dias antes le conté a Maria Fernanda de las tensas relaciones de nuestro matrimonio y le hice saber además de la atrevida propuesta de un Juez amigo, en la que atraído por mi cuerpo, me ofrecía una posición laboral dentro de la Comisión General de Jueces a cambio de una noche de sexo con el. Maria Fernanda, como lo hacen las buenas amigas, me dio una idea y decidí aceptar su propuesta y su reto. Luciendo cortas faldas ese día decidimos darle gusto a nuestros adorados esposos y compartir nuestros cuerpos con ellos. Decidimos romper los esquemas y explorar nuevas sensaciones. Después de un suculento almuerzo, Horacio me tomo de la mano y me empezó a desnudar en la sala. Lo propio hizo mi esposo Jairo con Maria Fernanda. Jairo, de 40 años, Juez penal y de criminalistica, atraído por el hermoso cuerpo de Maria Fernanda había aceptado que yo tuviera sexo con Horacio, mi entrenador personal del gimnasio mientras el hacia realidad el sueño de muchos en el gym, como lo era clavar el trasero de Maria Fernanda en posición doggy. encondidas enconfros encongros enconhros enconmros enconnros enconros enconrros enconrtos encont'os encont(os encont0os encont4os encont5os encont9os encontcos encontdos enconteos encontfos encontlos encontnos encontors encontos encontr,s encontr.s encontr0s encontr9s encontre encontres encontris encontrks encontrls encontro encontro encontro/ encontrod encontroe encontrol encontron encontros encontrov encontrow encontrox encontroz encontrps encontrqs encontrs encontrso encontràs encontrçs

En ese momento, por mi mente lo único que pasaba era la sensación intensa de placer que me propiciaba tener dentro de mi sexo los 20 o 22 centímetros de la fabulosa verga de Horacio. Su negro pene se mecía vigorosamente dentro de mi vagina y yo sentía que me iba a venir en cualquier momento. 5 años de leyes en la universidad, un post-grado en USA, estudios disciplinarios en Europa, una exitosa carrera profesional como Juez y Magistrada, y una excelente madre y dedicada ama de casa no justificaban mi vocabulario, pero sorpresivamente fue mi cuerpo el que hablo:La cadencia con la que el esposo de Maria Fernanda me clavaba había aumentado y yo estaba a solo segundos de llegar al clímax. Y por supuesto no quería que el detuviera sus movimientos. Solo tuve fuerzas para voltear a mirar a Jairo, mi esposo, y mientras infructuosamente trataba de decirle que lo amaba, una agradable sensación recorrió mi cuerpo. De pies a cabeza sentí como a mi 35 años, con una hermosa hija de 9 años de edad próxima a cumplir los 10 y con una exitosa carrera profesional como abogada, un formidable orgasmo cubría mi cuerpo y con un dulce gemido mi boca lo expresaba abiertamente sin pena mientras que abrazaba fuertemente el cuerpo de Horacio tratando de estrangularlo sin éxito pero dándole a entender que gracias a su fantástico coño, me había venido. Casi de inmediato, mientras yo solo veía estrellas y luces radiantes por toda la sala, Horacio, con su grito y su quejido, les aviso a su esposa y mi esposo que se venia dentro de mi. Con su increíble empujón, el me hizo saber que su verga acababa de explotar dentro de mi sexo entregándome a chorros su calido semen. Cerré los ojos y disfrute del orgasmo y los volví a abrir cuando el cuerpo de Horacio dejo de sacudirse encima mió. Su verga termino de escupir toda la carga de su blanco esperma y ahora cambiaba de objetivo. enconttos enconwros enconyros enconzros encortros encostros encotnros encotros encottros encovtros encowtros encpentro encplada encplar encqje encqjes encqnta encqnto encrar encre encrito encpladas encplado encplados encpntros encqntos encqntros encu,ada encu.ar encu/adas encu/ado encu/ados encu0ada encu0adas encu0ado encu0ados encu:ada encu:ar encu:adas encu:ado encu:ados encu;ada encu;adas encu;ado encu;ar encu[ar encuada encu;ados encu[ada encu[adas

Sacándome su coño de mi vagina, Horacio me pidió que me volteara y en posición perrito colocara mis manos y recostara mi cabeza sobre la silla. Sin dudarlo un instante, me abrió las nalgas y me hundió lentamente su deliciosa verga dentro de mi ano. Por primera vez tenia sexo con un hombre moreno y no podía dejar de pasar la oportunidad de sentir y disfrutar como su negro coño se hundía dentro de mi trasero. había sido previamente lubricada con gel así que mi mente estaba preparada sicológicamente para ese salvaje encuentro sexual y mi culo reunía las condiciones para recibir su verga. Mientras la verga de Horacio se hundía lentamente dentro de mi culo, Jairo y Maria Fernanda llegaban al orgasmo. No me importo escuchar sus gemidos ni sentí celos de mi esposo. En ese momento mi mente solo tenía un objetivo: disfrutar del negro y largo coño de un hombre de raza morena. 24 horas mas tarde estábamos reunidos con los amiguitos de Paula y sus padres de familia. Celebrando sus 10 años de edad, Paula dichosa destapaba sus regalos y gritaba de alegría al ver los que le habían regalado. Jairo y yo dichosos reíamos y nos divertíamos al ver su alegría. encu[ado encu[ados encuadas encuado encuados encualda encualdas encualdo encualdos encul'dos encul)da encul)das encul)do encul)r encul)dos encul+da encul+das encul+do encul+dos encul da encul das encul do encul dos encul/da encul/r enculda enculdo enculr encul/das encul/do encul/dos enculdas enculdos enculda encul enculdas enculdo enculdos encul^da encul^r encul`r encula encula' encula( encula0 encula4 encula5 encula9 enculaa encul^das

Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera los tres magistrados de la republica que nos acompañaban esa tarde, ni los padres de los otros niños se pudieran haber imaginado que nosotros, los ejemplares padres de Paula, habíamos recibido la tarde anterior un regalo aun más especial. Mi nombre es César y soy arquitecto. Tras diez años de un matrimonio "ejemplar" con una dama llamada Mildred, tuve un desliz con mi secretaria, cuyo nombre no mencionaré, y al no saber guardar secretos, mi esposa me exigió el divorcio. No estoy orgulloso de la experiencia, así que no entraré en los "jugosos" detalles aquí; además, no quisiera revivir los traumas emocionales y las vicisitudes económicas por los que hice pasar a mi familia. En cuanto a mi secretaria, ella también me abandonó. Aunque no la culpo, mi desempeño profesional también se vio afectado. Tuve que contratar a otra empleada, que no fuese tan atractiva, por sentimientos de culpa. El período de adaptación duró poco más de un año, pero logré recuperarme financieramente, tras asegurar un ambicioso proyecto de remodelación a varios edificios gubernamentales. Mi hija, Michelle, entró en la adolescencia y mostró un interés por el modelaje. Las clases son un tanto costosas, y, además, a mí no me agrada la idea de que ella eventualmente pose para una revista de modas o deportes en bikinis o trajes demasiado reveladores, pero preferí no oponerme y pagar, para no tener una discusión muy agria con ella, o peor, con su madre. encul^do encul^dos encul`da encul`das encul`do encul`dos enculaad enculac enculaads enculaas enculaba enculabas enculabo enculabos enculaca enculacas enculaco enculad enculacos enculad' enculad's enculad) enculad)s enculad+ enculad+s enculad, enculad,s enculad enculad s enculad. enculad.s enculad/ enculad/s enculad0 enculad0s enculad9 enculad9s enculads enculad enculads enculad^ enculad^s enculad` enculad`s enculada enculada enculada/ enculadad enculadae enculadal enculadan

Algunos días, me tocaba llevarla o recogerla a la academia. Allí conocí a su maestra de pasarela. Su nombre es Dafne y tiene la figura típica de modelo, aunque es un poco baja de estatura. Sé que ganó varios concursos de belleza locales y regionales, y fue una digna finalista en competencias internacionales. Tras su "reinado", tuvo una breve y tormentosa relación con un cantante de algún género musical de moda, y tras varios incidentes escandalosos y violentos que perjudicaron su buen nombre, se retiró de la vida pública, según los tabloides, que durante algún tiempo, la persiguieron con los consabidos "paparazzi" para apenas lograr algunas tomas sin maquillaje, en ropa corriente y con algunas libras de más. Cuando la prensa sensacionalista perdió todo interés en ella, ante la aparición de "carne fresca", una prestigiosa modelo, un poco mayor que yo mismo, abrió su academia, que incluye una agencia para que los egresados logren empleo, y hasta tiene su propio taller de alta costura. A pesar de la reputación de Dafne, la contrató para atender los grupos de niñas y adolescentes. Muchas veces, yo cargaba con sus compañeras de la academia o de su escuela regular, para que trabajaran en proyectos especiales, porque venían en los días que me toca visita, según el acuerdo de custodia compartida. Una tarde, ella insistió en invitar a su maestra favorita: ¡Dafne! Lo único bueno de ese asunto era estar en presencia de su belleza, ya que logró ponerse nuevamente en forma para dar ejemplo de disciplina y autocontrol a sus alumnas, su inesperada compañía me resultaba incómoda. Yo temía que surgiera el tema de mi divorcio y supongo que ella estaba aprensiva a que yo solamente pensara en los chismes de farándula en los cuales se vio involucrada. enculadas enculadav enculadaw enculadax enculadaz enculade enculades enculadi enculadis enculadk enculadks enculadl enculadls enculado enculado enculado/ enculadod enculadoe enculadol enculadon enculados enculadov enculadow enculadox enculadoz enculadp enculadps enculadq enculadqs enculads enculadsa enculadso enculad~ enculad~s enculad´ enculad´s enculadº enculadºs enculadà enculadàs enculadä enculadäs enculadç enculadçs enculadü enculae enculaf enculadüs enculaea enculaeas